¡Un hombre muerto a puntapiés! El escándalo que reveló la hipocresía quiteña

En las calles de Quito de los años 20, un titular periodístico desata la risa y la obsesión de un narrador peculiar: un hombre ha muerto a puntapiés. Lo que parece un hecho absurdo se convierte en una mordaz exploración de prejuicios, violencia y secretos ocultos de la sociedad. Pablo Palacio, con su pluma vanguardista, nos invita a cuestionar la "justicia" y la moral hipócrita en este cuento icónico de la literatura ecuatoriana.

Argumento de Un hombre muerto a puntapiés

Un narrador intrigado lee en el periódico sobre la extraña muerte de Octavio Ramírez, un hombre encontrado agonizante tras recibir una brutal golpiza a puntapiés. Calificado como "vicioso" en la nota, el caso despierta su curiosidad malsana. Armado solo con vagas pistas y dos fotografías del cadáver, el narrador decide "investigar" por su cuenta, obsesionado con descubrir el motivo del crimen. Su mente febril reconstruye los hechos a través de suposiciones cada vez más elaboradas y cargadas de prejuicios, llegando a una conclusión que refleja los tabúes y la intolerancia de la época quiteña hacia lo considerado "desviado". Lo que inicia como mera curiosidad periodística termina en una especulación cruel que expone la doble moral social.

Moraleja de Un hombre muerto a puntapiés

La verdadera patada mortal no siempre viene de los pies: a menudo nace de los juicios apresurados, los rumores que etiquetan y la sociedad que, en nombre de la virtud, aplasta sin piedad a quien osa ser diferente. Palacio nos recuerda que la peor violencia es la que se disfraza de justicia y que, tras la risa inicial ante lo absurdo, late el horror de nuestra propia intolerancia.

Descargar Pdf Un hombre muerto a puntapiés



Frases de Un hombre muerto a puntapiés

  • ¡Un hombre muerto a puntapiés! Era lo más gracioso, lo más hilarante de cuanto para mí podía suceder
  • Soy un hombre que se interesa por la justicia y nada más...
  • ¡Cómo debieron sonar esos maravillosos puntapiés! Como el aplastarse de una naranja...
  • El cuentista es otro maniático. Todos somos maniáticos; los que no, son animales raros.
  • ¿Cómo echar al canasto los palpitantes acontecimientos callejeros?
  • Esclarecer la verdad es acción moralizadora.
  • ¡Ay, ay, ay! Y el gran boxeador filipino pasó a ser florecilla del campo...

Curiosidades de Un hombre muerto a puntapiés

Fue uno de los primeros cuentos en la literatura ecuatoriana en abordar abiertamente la homosexualidad como tema central, en una época donde era delito y tabú absoluto.

Publicado inicialmente en 1926 en la revista Hélice y luego en el libro homónimo de 1927, marcó el debut literario de Palacio a los 20 años y revolucionó la narrativa con su estilo vanguardista e irónico.

El cuento se inspira en un hecho real de la crónica policial quiteña, pero Palacio lo transforma en una sátira mordaz contra la hipocresía social y el sensacionalismo periodístico.

Es considerado el primer texto de la literatura LGBT en Ecuador por su tratamiento explícito del tema, aunque desde una perspectiva satírica y crítica.

Lectura:

Este relato pertenece al dominio público. Texto publicado con fines culturales y literarios.

Un hombre muerto a puntapiés

Guy de Maupassant

“¿Cómo echar al canasto los palpitantes acontecimientos callejeros?” “Esclarecer la verdad es acción moralizadora.” El Comercio de Quito “Anoche, a las doce y media próximamente, el celador de policía No° 451, que hacía el servicio de esa zona, encontró, entre las calles Escobedo y García, a un individuo de apellido Ramírez casi en completo estado de postración. El desgraciado sangraba abundantemente por la nariz, e interrogado que fue por el señor celador dijo haber sido víctima de una agresión de parte de unos individuos a quienes no conocía, solo por haberles pedido un cigarrillo. El celador invitó al agredido a que le acompañara a la comisaría de turno con el objeto de que prestara las declaraciones necesarias para el esclarecimiento del hecho, a lo que Ramírez se negó rotundamente. Entonces, el primero, en cumplimiento de su deber, solicitó ayuda de uno de los chaufferes de la estación más cercana de autos y condujo al herido a la policía, donde, a pesar de las atenciones del médico, doctor Ciro Benavides, falleció después de pocas horas. ...

Sobre el autor de Un hombre muerto a puntapiés

Pablo Palacio (Loja, Ecuador, 1906 - Guayaquil, 1947) fue un abogado, periodista y escritor vanguardista, precursor de la narrativa moderna en Ecuador y Hispanoamérica. Con apenas 20 años publicó este cuento que rompió esquemas al introducir elementos absurdos, psicológicos y críticos hacia la sociedad conservadora de su tiempo. Su obra breve pero intensa incluye también la novela Vida del ahorcado. Aquejado por problemas mentales, falleció joven, dejando un legado influyente en la literatura latinoamericana por su ironía, experimentación formal y denuncia social.

Fin del Post

Nota: Si la información del post es incorrecta, por favor, repórtelo:

Nota: No te pierdas los próximos posts siguiendo el blog:


Comentarios

👇 ¡Deja tu comentario! ✍️